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Redacción
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Manuel Pérez Coronado, huella imperecedera
Fue un enamorado de la naturaleza: de su Cupatitzio, de las huertas de Uruapan y Ziracuaretiro, de la Meseta Purhépecha , del Río de las Balsas y de la Playa Azul, de la Costa Chica de Guerrero, y nadie como él nos entregó trementes de vida y azoro.
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