Lo último de Norma Piña Hernández, primera ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), ha sido el descaro.
11:36 AM 21/05/2024
Por el profesor Juan Pérez Medina
Lo último de Norma Piña Hernández, primera ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), ha sido el descaro. Como fiel representante de la reacción conservadora
había sido una constante en su desempeño el atentar contra la democracia y el país,
intentando favorecer a la oposición política y económica y actuando en contra de las
decisiones y determinaciones de los otros poderes de la Unión pero, sobre todo, en contra
del poder ejecutivo.
De hecho, a eso se ha dedicado desde que asumió las riendas del poder judicial. Pero había
tenido el cuidado con la formas, hasta el día en que se supo de su reunión con “Alito” Moreno,
dirigente nacional del PRI y otros ministros. Luego, el diario Milenio, la evidenció sacando a
la luz pública una serie de mensajes de WhatsApp y llamadas a sus mismos compañeros
para presionarlos con el objetivo de evitar la caída como presidente del Tribunal Electoral
del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) del magistrado Reyes Rodríguez Mondragón el
preferido del PRIAN, quién acabó renunciando en diciembre pasado.
Pero la reunión con el dirigente del PRI ocurrido apenas hace unos días fue el colmo del
cinismo y, con ello, las formas que había cuidado acabaron desnudando a una ministra
presidenta militante, que ha venido utilizando el alto cargo que ostenta para favorecer al
sector más rancio y conservador del país del cual forma parte y en el que milita.
En cualquier otra nación esos hechos son causa suficiente para retirarla del cargo, pero en
el nuestro, donde existe un entramado construido por una derecha clásica, que sólo acepta
como realidad su verdad infame, habría generado una serie de actos encaminados a la
inestabilidad política nacional en vísperas de la elección más grande de la historia de
México y donde la reacción conservadora sabe, de antemano, que va a perder.
No sabemos que fue lo tratado en esa reunión, realizada en la casa de uno de los ministros
integrantes de la SCJN y que contó con varios más, además de la presencia de “Alito”
Moreno y, por supuesto, quien la había promovido y encabezó: la ministra presidenta Norma
Piña Hernández; pero lo que es un hecho es que lo tratado ahí tiene el propósito descomunal
de atentar contra el proceso electoral en curso, para favorecer a la pésima candidata
prianista Xóchitl Gálvez.
En primera instancia, se trató de un hecho provocador. Al ser un hecho público, uno podría
pensar en varias conjeturas. La primera, es que podría tratarse de una acción de
provocación hacia el ejecutivo y los partidos de la coalición “Seguimos haciendo historia”,
que integran el PVEM, PT y morena; pues seguramente esperaban una reacción que pusiera
De acuerdo con los primeros reportes, un elemento de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), adscrito al arma blindada, habría intentado abandonar las instalaciones portando su arma de cargo.
Remarcó que su propuesta busca establecer límites precisos a la remisión de vehículos al depósito, prohibiendo que los reglamentos estatales y municipales operen al margen de la norma general y dejando atrás un sistema permisivo con los abusos.