Como ya observaba Maquiavelo, la mentira es una formidable arma política porque la verdad resulta mucho más difícil de creer que el rumor.
06:56 PM 11/08/2025
La mentira como arma política
Por José Juan Marín González
Como ya observaba Maquiavelo, la mentira es una formidable arma política porque la verdad resulta mucho más difícil de creer que el rumor.
Hoy la mentira se ha extendido como una mancha de aceite, entre otras razones, porque los medios de comunicación y las redes sociales permiten amplificar hasta el infinito sus consecuencias.
La revista The Economist hace referencia a "la postverdad", que es la forma de decir una mentira que se justifica por los sentimientos, los prejuicios o los deseos del público y que, además, comporta apoyo y popularidad para el que la profiere.
En nuestro mundo, la situación de temporalidad y el sectarismo de algunos líderes políticos están favoreciendo un discurso maniqueo, que tiende a echar la culpa de todos los males al adversario. Esto también es una forma de mentir, o al menos, de no decir la verdad.
La mentira corroe la política y la priva de legitimidad porque sólo los ciudadanos que pueden acceder a una información libre y plural pueden tomar sus decisiones con fundamento. Es algo elemental.
Es obvio que la mayor amenaza en nuestros días es el ascenso de la mentira en un mundo polarizado, ya sea de cualquier extremo, que ofrece soluciones simples a problemas complejos
como la inmigración o la globalización de la economía.
La mentira suele ser rentable a corto plazo, pero genera efectos devastadores a largo plazo, como sucedió en los años 30 con el ascenso de los fascismos.
Los auténticos líderes políticos son los que dicen lo que nadie quiere escuchar y los que anteponen la verdad a sus intereses más inmediatos.
La propuesta presentada por los diputados Itzé Camacho Zapiain y Juan Carlos Barragán Vélez, fue dictaminada por las comisiones de Programación, Presupuesto y Cuenta Pública, de Hacienda y Deuda Pública y de Fortalecimiento Municipal y Límites.
Con la aprobación de la reforma a la Ley para la Atención de la Violencia Escolar, la 76 Legislatura fortaleció los mecanismos institucionales para atender, prevenir y erradicar la violencia escolar en entornos digitales.
Con esta reforma se suprime el requisito de ratificación en los artículos 88 y 94, con el fin de armonizar la legislación estatal con los principios de simplificación procedimental, acceso efectivo a la justicia y protección reforzada de grupos.