Lo ocurrido recientemente en Michoacán, donde un estudiante atentó o incitó a atentar— contra la vida de sus maestras, no debe verse como un hecho aislado ni como un caso individual que se explica únicamente desde la conducta de un menor.
12:03 PM 24/03/2026
Cuando la violencia llega al aula: ¿de quién es la responsabilidad de construir paz?
Aurea Paz – Directora de Prodefensa Cipol
Lo ocurrido recientemente en Michoacán, donde un estudiante atentó o incitó a atentar— contra la vida de sus maestras, no debe verse como un hecho aislado ni como un caso individual que se explica únicamente desde la conducta de un menor. Es, en realidad, un espejo incómodo de nuestra sociedad.
Cuando un joven es capaz de normalizar la violencia hasta ese nivel, la pregunta no es solo qué hizo, sino qué dejamos de hacer como sociedad.
La construcción de paz no es una tarea exclusiva del gobierno, ni puede recaer únicamente en las instituciones de seguridad, también es una responsabilidad compartida entre ciudadanía, gobierno y policía, donde cada uno tiene un papel irremplazable.
Es en la familia, en la comunidad y en la convivencia cotidiana donde se aprenden o se olvidan los valores como el respeto, la empatía y la resolución pacífica de conflictos pero cuando estos elementos fallan, la violencia encuentra terreno fértil.
El gobierno, por su parte, tiene la responsabilidad de garantizar políticas públicas que no solo reaccionen ante la violencia, sino que la prevengan. Invertir en educación emocional, fortalecer las escuelas como espacios seguros y promover programas de prevención es fundamental.
Y la policía, muchas veces vista solo como fuerza de contención, tiene también un rol clave en la construcción de paz, una policía cercana, dignificada y vinculada con la comunidad puede convertirse en un actor educativo y preventivo, no solo reactivo.
La violencia que vemos en las aulas no nació ahí, llegó desde afuera, pero es ahí donde aún estamos a tiempo de transformarla.
Hablar de construcción de paz en las escuelas no es un ideal romántico. Es una urgencia social.
Hay momentos en la vida académica en los que uno tiene que salir de los libros, de los artículos y de las aulas para mirar de frente la realidad que nos rodea.