El fenómeno de los niños sicarios en México lamentablemente no es algo nuevo; sin embargo, se ha intensificado en la última década debido a la expansión y a la fuerza que ha adquirido el narcotráfico.
07:07 PM 10/11/2025
Infancias arrebatadas
Por José Juan Marín González
Morelia, Mich./ El fenómeno de los niños sicarios en México lamentablemente no es algo nuevo; sin embargo, se ha intensificado en la última década debido a la expansión y a la fuerza que ha adquirido el narcotráfico. En la actualidad no existe una cifra exacta de la cantidad de menores de edad que se encuentran en manos del crimen organizado, debido a que muchos de estos menores no viven para contarlo o siguen siendo parte de esas organizaciones criminales.
Nuestro país debe dejar de ver este fenómeno como un problema de seguridad pública, pues, debido a su gravedad, tiene que ser abordado como una emergencia en materia de derechos humanos. La prevención del sicariato infantil no debe comenzar con patrullas y folletos, sino con justicia, educación y esperanza, por medios legales y seguros.
Los niños sicarios en nuestro país constituyen una de las caras más dolorosas y complejas del crimen organizado, pues no sólo son menores armados entrenados para matar, sino que representan una generación atrapada en la violencia estructural y en una cultura que idolatra al narcotráfico. La pobreza, la violencia y la desintegración familiar, la impunidad y la falta de oportunidades son áreas de oportunidades para los grupos criminales, que utilizan a los menores como soldados útiles y desechables.
Lo más alarmante del caso no es el número creciente de menores involucrados en la delincuencia organizada sino la normalización.
Frente a esta realidad, la respuesta no debe ser sólo punitiva, sino basada en una política integral de protección infantil en los territorios del país más vulnerables, dijo
María Fernanda López Piter.
Por eso es indispensable rescatarlos de las manos del crimen organizado, porque éste no es sólo un asunto de seguridad, sino un asunto social, humano y ético.
Las y los legisladores señalaron que el sello del gobierno de Bedolla ha sido llevar la transformación al territorio y convertir los recursos públicos en acciones que la gente puede aprovechar todos los días.
El diputado del PT sostuvo que la lealtad a un proyecto no significa silencio y que transformar también implica reconocer los avances, señalar los pendientes y tener la capacidad de rectificar.
“Michoacán exige sean una realidad los resultados que se prometieron y gobernar “sin mirar el retrovisor”, así que es tiempo de reconsiderar y escuchar a la gente”, sostuvo el diputado Toño Carreño Sosa.
A nombre de la Representación Parlamentaria, la diputada por el Distrito 06 de Paracho sostuvo que el proceso electoral no debe distraer al Congreso de su responsabilidad con Michoacán.
La integrante de la bancada petista presumió más de 200 iniciativas en dos años y apuesta a un Congreso plural y de territorio en la recta final de la 76 Legislatura.