Somos Nuestra Memoria

¿Hay corrupción en salud mental?
11:44 AM 17/04/2026


Somos Nuestra Memoria

¿Hay corrupción en salud mental?

Por Boris González Ceja

El uso de recursos públicos para fines privados no es un error administrativo, no es
tampoco un chascarrillo de borrachos sin nada que hacer: es una forma estructural de
corrupción, y la corrupción del México postrevolucionario y sin ley que padecemos, mata.
Cuando además se revestía con el discurso de la salud mental, el agravio es doble.
El caso de Marcelo Patrick Ebrard, hijo del excanciller mexicano con 40 años en la
política nacional, quien habitó la residencia oficial de la Embajada de México en Londres
por 6 meses, entre 2021 y 2022 mientras cursaba estudios de psicología, ilustra con
claridad cómo el privilegio se normaliza en las élites del poder.
La residencia en Belgrave Square, con personal doméstico financiado por el erario, fue
justificada bajo la narrativa de la “preocupación parental” y del contexto pandémico. Ese
argumento no sólo es insuficiente en términos éticos y legales, sino insultante en un país
donde millones de padres sostienen a sus familias sin red de protección alguna. La salud
mental se usó como una coartada moral para legitimar el uso privado del patrimonio
público.
Desde la psicología social, el caso revela mecanismos bien conocidos. La normalización
del privilegio aparece cuando el beneficio indebido deja de percibirse como tal. La
racionalización moral permite justificar el abuso mediante causas aparentemente nobles.
Y el desplazamiento de responsabilidad convierte la crítica legítima en “ataque político” o
“mezquindad”
, desplazando el centro del debate: el uso indebido de recursos del Estado.
Este no es un caso aislado. En México, la salud mental ha sido utilizada de múltiples
formas como moneda política o botín burocrático. Existen direcciones de salud mental
ocupadas sin procesos públicos de selección, frecuentemente asignadas por vínculos
familiares, de compadrazgo o afinidad partidista. El resultado es devastador: programas
sin evaluación, presupuestos opacos y servicios precarios para la población que sí
necesita atención.
Otro ejemplo estructural es la simulación institucional. Se anuncian campañas de salud
emocional mientras hospitales carecen de personal especializado y medicamentos
básicos. El desabasto en instituciones como el ISSSTE, así como la sustitución de
criterios clínicos por criterios administrativos, ha puesto en riesgo la vida de pacientes
con trastornos mentales severos. Ahí también hay corrupción: cuando se decide ahorrar
donde no se debe y el costo lo paga el cuerpo del otro.
Más grave aún es el uso simbólico de la salud mental como ornamento. Exposiciones,
foros y eventos “internacionales” financiados directa o indirectamente con recursos
públicos sustituyen la intervención real en comunidades violentadas. ¿Por qué no llevar
esos esfuerzos a las zonas con mayores tasas de homicidio, suicidio o consumo
problemático? Porque ahí no hay prestigio ni fotografía diplomática. Lo más indignante
es que con el 10% de lo que se roban, como psicologos atendemos a cientos de miles de
personas en un año, pero ya no hay presupuesto público para eso.
La corrupción en salud mental no siempre deja huella contable visible e inmediata, pero sí
deja secuelas profundas: abandono institucional, desgaste del personal clínico y una
población cada vez más desconfiada del Estado. Mientras los gobiernos continúan
funcionando como bolsas de trabajo para amigos, la falta de concursos públicos y
evaluaciones reales sigue siendo el gran pendiente.
La crítica a estos hechos no exonera a la oposición ni a otros actores políticos. Son
problemas paralelos que deben nombrarse sin mezclarse para que no se diluyan. La
corrupción debe sancionarse, sin adjetivos ni banderas. La instrumentalización del
sufrimiento humano, también.
Hablar de salud mental exige algo más que discursos: exige congruencia,
responsabilidad pública y, sobre todo, la renuncia al privilegio, con sanciones. Todo lo
demás es simulación, hipocresía y cinismo en el siglo XXI.
Causas y azares…
 Mientras el gobierno municipal desvía los recursos para su campaña política, no
hay dinero para declarar área natural protegida las cañadas del sur de la ciudad,
lleno cada día más de paracaidistas y delincuentes.
 El gobierno federal sigue mostrando que sus programas contra el suicidio son un
fracaso, sin personal capacitado para mitigar ese problema social 100%
prevenible, y que la falta de concursos para elegir los mejores perfiles en salud
mental sigue siendo una charla inutil.
 Suministrar medicamentos falsos en el ISSSTE es algo tan grave, como lo es que
tienen por política de atención sus criterios administrativos antes que los criterios
médicos; en esas andamos con ocupasillas que no tienen pudor, mientras siguen
de soplanucas 3000.
Hasta la próxima, que al otro lado de la puerta un hombre deja caer su corrupción... ya no
será para él. Agradezcamos los vermes y el olvido.


El Diario Visión
COMENTARIOS
Uno de cada dos morelianos prefiere a Barragán como alcalde en 2027: Opinión Morelia
La más reciente encuesta publicada por la empresa, revela que morenista tiene el 50% y 51% por ciento de las preferencias en careos frente a candidatos del PAN lo que lo vuelve el perfil más competitivo de Morena en Morelia para 2027.
CEDH Michoacán llama a que las acciones del Mundial se hagan con respeto a los derechos humanos
La Comisión exhorta a que organización, seguridad, movilidad y atención a visitantes se desarrollen con inclusión, no discriminación y respeto a la dignidad humana.
Sectur fortalece la atención turística a través de la identidad cultural en el lago de Pátzcuaro
En una jornada de profesionalización participaron prestadores de servicios de Yunuén, Janitzio, La Pacanda y La Tecuena.
Yankel Benítez acuerda con vecinos mejoras para la colonia Vasco de Quiroga
Escuchó las prioridades de colonos, para atender espacios públicos e infraestructura urbana.
Aspirante a Ingresar a la UMSNH, sigue las recomendaciones para presentar el examen de admisión
Las y los jóvenes que realicen la evaluación no podrán ingresar con mochilas, gorras, ni dispositivos electrónicos como teléfonos celulares, computadoras portátiles, reproductores de audio, audífonos, relojes o lentes inteligentes.
Derechos Reservados "El Diario Visión"