La Sanidad No Es un Gasto… Es el Seguro de Vida del Campo Mexicano.
11:26 AM 20/07/2026
La Sanidad No Es un Gasto… Es el Seguro de Vida del Campo Mexicano
Por: Guillermo Salas Razo
Hay temas que rara vez ocupan los titulares de los medios, pues no generan la misma atención que una nota mediática de politiquería; sin embargo, cuando estos temas fallan, las consecuencias pueden poner de rodillas a todo un sector; y uno de ellos, sin duda, es la Sanidad Agroalimentaria.
Confieso que, cada vez que escucho decir que México es una Potencia Agroalimentaria, siento una mezcla de orgullo y preocupación.
Orgullo, porque nadie puede negar la capacidad productiva de nuestros agricultores, ganaderos, acuicultores y agroindustriales, pero también preocupación, porque detrás de ese éxito estamos descuidando uno de los pilares que lo sostiene.
Me cuesta trabajo entender cómo aspiramos a conquistar nuevos mercados mientras debilitamos las instituciones encargadas de proteger nuestra producción.
Las cifras hablan por sí solas: el presupuesto destinado al SENASICA ha disminuido de manera importante en los últimos años, justo cuando el campo mexicano produce más, exporta más y enfrenta mayores riesgos sanitarios. No sé usted, pero a mí esa lógica simplemente no me hace sentido, pues es como construir un edificio cada vez más grande mientras decidimos ahorrar en los cimientos.
Y entonces surge una pregunta que, desde mi perspectiva, deberíamos hacernos todos; tanto Gobierno como Productores, Académicos y Sociedad:
¿De verdad creemos que podemos consolidarnos como una potencia agroalimentaria mundial mientras debilitamos el sistema que protege nuestra sanidad e inocuidad?
¡¡Estoy convencido de que la respuesta es No!!.
Durante mucho tiempo hemos visto la sanidad como un gasto administrativo, cuando en realidad es una inversión estratégica.
Hoy los mercados internacionales ya no solo compran alimentos; compran confianza. Cada certificación sanitaria, cada inspección, cada protocolo de inocuidad representa un pasaporte para competir en un mundo donde el más pequeño error puede cerrar fronteras completas y poner en riesgo miles de empleos.
Basta recordar lo que ha significado la presencia del gusano barrenador para comprender que una plaga no distingue entre pequeños y grandes productores.
Cuando la sanidad falla, todos perdemos. Pierde el productor que ve afectado su patrimonio; pierde la empresa que deja de exportar; pierde la economía regional y pierde, finalmente, el país.
He escuchado con interés la propuesta de que el sector privado participe en el financiamiento de los programas de sanidad, y me parece una discusión necesaria, pero también creo que debemos tener mucho cuidado, “la corresponsabilidad no puede convertirse en un pretexto para que el Estado renuncie a una obligación que le corresponde por definición”.
Por eso, estoy convencido de que cuidar la Sanidad Agroalimentaria no puede recaer únicamente en una sola parte. Es una responsabilidad de todos, sí, pero también requiere un gobierno fuerte en sus capacidades técnicas, transparente en sus decisiones y con la rapidez suficiente para enfrentar los retos que hoy marca el comercio internacional.
Lo que verdaderamente necesitamos no es únicamente más presupuesto; necesitamos una nueva forma de entender la sanidad. Por eso sostengo desde hace tiempo que el campo mexicano debe dejar de depender exclusivamente de la fuerza física para comenzar a depender mucho más del conocimiento, y es que la vigilancia sanitaria también tiene que evolucionar.
Pues imagino un sistema capaz de anticipar brotes mediante inteligencia artificial, de utilizar información satelital, modelos predictivos, análisis de datos y plataformas digitales que permitan actuar antes de que una enfermedad llegue al cultivo o al hato. Esa, para mí, es la verdadera diferencia entre administrar problemas y construir soluciones.
Desde la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo también tenemos una enorme responsabilidad. No basta con formar profesionistas que sepan reaccionar ante una emergencia sanitaria; debemos formar especialistas capaces de prevenirla, de diseñar estrategias, de certificar procesos y de convertir la ciencia en una herramienta cotidiana para quienes producen nuestros alimentos.
Cada vez estoy más convencido de que la competitividad del campo mexicano ya no dependerá únicamente de la calidad de sus productos. Dependerá de la confianza que inspire su sistema sanitario. En el comercio internacional, la sanidad dejó de ser un requisito técnico para convertirse en una ventaja competitiva.
Por eso me preocupa que sigamos viendo este tema como una partida presupuestal susceptible de recortes. En realidad, estamos hablando de la seguridad alimentaria, de la estabilidad económica de millones de familias y de la credibilidad internacional de uno de los sectores más importantes del país.
Ojalá llegue el día en que entendamos que invertir en sanidad no significa gastar más, sino evitar pérdidas que siempre terminan siendo mucho más costosas, porque, al final, el futuro del campo mexicano no solo dependerá de lo que sembremos en nuestras parcelas, dependerá, sobre todo, de la inteligencia con la que decidamos protegerlas, #Palabra_de_Nicolaíta.
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