No es Superstición, es Memoria: La Huella Psicológica del 19 de Septiembre
11:03 AM 18/09/2026
No es Superstición, es Memoria: La Huella Psicológica del
19 de Septiembre
Somos Nuestra Memoria
Por: Boris González Ceja
Cada 19 de septiembre, México revive 1985, 2017 y 2022 como si fueran una sola fecha.
No es superstición: es memoria sísmica, esa huella que el cuerpo y la comunidad guardan
cuando el suelo tembló y todo lo demás también tembló con él.
Ese trauma colectivo no es exclusivo nuestro; venezolanos y colombianos lo conocen hoy
desde otras formas de catástrofe y desplazamiento. Lo que compartimos es la certeza de
que sobrevivir deja una condición de vulnerabilidad y, al mismo tiempo, un extraño sentido
de supervivencia que reorganiza la manera en que una comunidad entera se relaciona con
el peligro.
En consulta seguimos encontrando duelos de 1985 y de 2017 que no cerraron: cuarenta y
nueve y nueve años después, respectivamente, el aparato psíquico sigue trabajando ese
colapso. La psicología de urgencias y desastres nos ha enseñado algo esencial: no se
trata de obligar a nadie a “hablar del trauma” el mismo día ni de forzar una catarsis, sino
de acompañarnos en momentos donde los valores humanos requieren actualizarse.
Los Primeros Auxilios Psicológicos, impartidos por cualquier persona que sepa hacerlos,
son un protocolo que organismos como la OMS recomiendan tras cualquier emergencia,
se sostienen en principios simples y probados: garantizar seguridad inmediata, favorecer
la calma antes que el análisis, restablecer la conexión con otros, devolver un sentido de
eficacia personal y sembrar esperanza realista, nunca falsa.
Nada de diagnósticos apresurados ni de intervenciones invasivas de “debriefing” grupal
obligatorio, que la evidencia ha mostrado que pueden retrasar la recuperación en lugar de
acelerarla. La ansiedad de septiembre, el sobresalto ante una alarma sísmica, el nudo en
el estómago cada aniversario, son reacciones normales ante un evento anormal, no
patologías que deban ocultarse.
Por eso insisto en que la intervención temprana y el acompañamiento comunitario, no la
medicalización automática, son la vía correcta. Identificar a tiempo a quien queda con
síntomas persistentes, ofrecer contención sin apresurar el cierre del duelo y sostener
redes de apoyo cercanas es lo que hace la diferencia entre un trauma que cicatriza y uno
que se cronifica. Esto exige también cuidar a quien cuida: socorristas, personal de
protección civil y hasta terapeutas comunitarios están expuestos a la llamada fatiga por
compasión, y necesitan supervisión y descanso tanto como la población que atienden.
El simulacro del 19 de septiembre, tan necesario para la prevención física, también
reactiva a las personas que vivieron pérdidas reales. Ahí la familia cumple una función
que ninguna alarma sustituye: nombrar el miedo en voz alta, explicar sin dramatizar y
recordar que hoy existen protocolos que en 1985 no existían.
El problema es que México sigue sin una política pública de salud mental que acompañe
esa memoria colectiva. Y aquí quiero hacer un llamado directo a las empresas: la salud
mental no puede seguir siendo un lujo individual que cada quien resuelve como puede.
Las organizaciones que de verdad cuidan a su gente ya incluyen atención psicológica
accesible para sus empleados, porque el trauma no distingue horario de oficina.
Capacitan a sus mandos medios en primeros auxilios psicológicos para reaccionar bien el
día de un sismo, de un simulacro o de cualquier crisis; incorporan cobertura de terapia
psicológica dentro de sus prestaciones y no solo como beneficio simbólico; y entienden
que un colaborador con duelo no resuelto o ansiedad crónica no rinde igual, se ausenta
más y se enferma más.
Invertir en salud mental corporativa no es filantropía, es prevención con retorno medible,
para el empleado, para su familia y para el negocio. Líneas de apoyo psicológico 24/7,
convenios con centros comunitarios como el nuestro y permisos flexibles en fechas como
esta serían un buen comienzo; ninguna empresa mexicana debería seguir tratando
septiembre como un mes cualquiera en su calendario laboral.
Causas y azares:
Quienes fueron designados “coordinadores” de sus partidos ya operan en campaña
anticipada; convendría recordarles que serán las personas pensantes, no las bases
obedientes, quienes decidan con su voto si continúan.
Resulta una miseria que, pese al respaldo del Gobierno Federal, los recursos que
llegan a los estados terminen despilfarrados en manos de unos cuantos
prestanombres y gobernantes que no construyen nada para sus comunidades.
La mitad de la población declara no tener acceso efectivo a servicios públicos de
salud. No sorprende que muchos prefieran la farmacia de doctor simi antes que el
IMSS Bienestar: no porque los primeros sean mejores, sino porque los segundos
administran miles de millones de presupuesto público que se diluyen entre la
corrupción y los funcionarios en turno.
Nos estamos viendo, que la vida nos siga dando tantas cosas:
El presidente de la Mesa Directiva del Congreso del Estado, diputado Baltazar Gaona García, afirmó que el Poder Legislativo realizará una revisión seria y minuciosa del Quinto Informe de Gobierno presentado por el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla.
Las y los legisladores señalaron que el sello del gobierno de Bedolla ha sido llevar la transformación al territorio y convertir los recursos públicos en acciones que la gente puede aprovechar todos los días.
El diputado del PT sostuvo que la lealtad a un proyecto no significa silencio y que transformar también implica reconocer los avances, señalar los pendientes y tener la capacidad de rectificar.